En el día 23 se rompió el silencio
Y entonces cuando me resigne a que teníamos que seguir adelante el uno sin el otro, regresaste a buscarme, me mandaste mensaje y yo respondí el llamado.
Me dio gusto ver ese hola, como he estado y como me ha ido...
La verdad se me aceleró el corazón, me emocioné, le escribí al nuevo mago y le explicaba que mi corazón y mi cerebro estaba mareado y emocionado.
Luego hubo otro espacio de silencio breve y contestaste al otro día, estuvimos platicando un poco y luego volvimos a quedar en silencio, pero está vez sabiendo que seguiremos con las interacciones.
Ayer fuiste quien me devolvió la fuerza para seguir adelante con mi trabajo, a veces sigo dudando de mi pero ayer recordé que tú me preparaste para lo que sigue en el trabajo y te lo agradezco me fue muy bien :)
Volví a la vida no solamente porque me sienta mejor de salud, en parte es porque quisiste regresar a hablarme. No tuve que pedirlo. Y eso como hace la diferencia.
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